Chris Froome posa ante el autobus de Ineos Grenadier

Chris Froome no ha llegado a esta Vuelta a España 2020 en las condiciones ideales para luchar por ella. Este año su objetivo es otro. El objetivo del keniata no es otro que volver a sentirse ciclista y recuperar sensaciones. Él ha venido a esta ronda española a ser un gregario más, coger confianza y volver a sentirse un corredor útil encima de la bicicleta. Así mismo lo dijo:

Estos últimos días hemos estado escuchando palabras asociadas a Chris Froome que, bajo mi punto de vista, no tienen sentido alguno. «Da pena», «Se está arrastrando», «Es un espectáculo bochornoso», etc. Algo, que a pesar de ser respetable, creo que también es condenable. Un ciclista que ha ganado 4 Tours, 1 Giro y 2 Vueltas tiene derecho a gestionar su carrera como le venga en gana.

Entiendo que haya muchos corredores y aficionados que crean que un ciclista de la talla de Froome debería retirarse ganando en Tourmalet o Mortirolo. En la cima de su carrera. Entiendo que retiradas como la de Alberto Contador o Fabian Cancellara son más idílicas. Lo que olvidan estos aficionados y ciclistas, es que esa decisión es solo del ciclista y que no todos tienen la misma concepción de este deporte. Para muchas estrellas de este deporte, como Ivan Basso, no es una vergüenza trabajar para otros durante la última etapa de su carrera, y tampoco aportar veteranía y experiencia al equipo. Algo, que bajo mi punto de vista, es muy loable y muy bueno para el espectáculo.

Además de todo esto, no podemos olvidarnos de dónde viene Chris Froome. Su última gran noticia fue esta; Una caída horrible antes del Tour del año pasado. Algo que prácticamente le dejaba fuera del ciclismo profesional. Una caída terrible que hizo presagiar lo peor y no solo a nivel profesional. Lejos de pensar en retirarse, Chris quiso volver y quiso recuperarse para ver hasta dónde podía llegar. Un gesto que es de aplaudir tanto personal como profesionalmente.

Con todo esto, creo que tanto aficionados como pelotón, le debemos un respeto, una admiración y un voto de confianza a uno delos mejores ciclistas de este siglo y, tal vez, de la historia. No sabemos si volverá a ser el de antes, eso solo lo sabe el destino. Lo que si sabemos, o al menos yo, es que siempre será un luchador y un ciclista como la copa de un pino.


Imagen extraída de: esciclismo.
Autor: Julián Fernández Ortiz (@jotadoce_)

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