Cima del Col de la Bonette. Foto: worldcycleclub.com
Cima del Col de la Bonette. Foto: worldcycleclub.com

El Tour de Francia regresará el próximo año al Col de la Bonette. Un kilométrico paso de montaña situado en el departamento de los Alpes Marítimos que asciende hasta los 2.802 metros de altitud, situándose como una de las carreteras asfaltadas más altas de Europa.

El Col de la Bonette fue mandado construir por el emperador Napoleón III en 1861 con el objetivo de mejorar la comunicación entre la localidad alpina de Briançon con Niza. La altura inicial del Col de la Bonette era de 2.715 metros. Un siglo más tarde las autoridades locales decidieron prolongar un kilómetro la carretera. La intención era poder presumir de tener el paso de montaña más altos de los Alpes, erigiéndose hasta los 2.802 metros de altitud.

Bahamontes: el primero en coronar la Bonette

La ampliación del Col de la Bonette sedujo a la organización del Tour de Francia. En la edición de 1962 por primera vez se incorporó al coloso alpino en una etapa que unía las localidades de Antibes y Briançon. El toledano Martín Bahamontes fue el primero en coronar esta sobrecogedora cima de aspecto lunar.

Dos años más tarde la organización del Tour retornó al Col de la Bonette. Bahamontes volvió a ser el primero en cruzar su cima, demostrando ser el mejor escalador de su época y sin mostrar un ápice de flaqueza por falta de oxígeno.

A pesar de que el Tour incluyera el Col de la Bonette en dos ediciones prácticamente consecutivas, no fue hasta 1993 cuando se ascendió por tercera vez. En esta ocasión fue el británico Robert Millar el primero en cruzar la cima en una exigente etapa entre Serre-Chevalier e Isola 2000. Una etapa con un perfil muy similar al de la próxima edición.

Perfil de la undécima etapa del Tour de 1993. Foto: Le Dico du Tour

Perfil de la undécima etapa del Tour de 1993. Foto: Le Dico du Tour

La última vez que la Grande Boucle acudió a las rampas de la Bonette fue en 2008. El protagonista de aquel día fue John Lee Augustyne. Un joven sudafricano sin experiencia previa en grandes vueltas que fue el primero en coronar la exigente ascensión. En los primeros kilómetros del rápido y técnico descenso, el sudafricano tomó mal una curva que le hizo rodar por la ladera de la montaña. La pronunciada pendiente hizo que Augustyne tuviera muchas dificultades en llegar de nuevo a la carretera, pudiendo hacerlo gracias a la ayuda de un espectador. Afortunadamente pudo reincorporarse a la carrera sin daños mayores, aunque sin opciones de disputar la etapa.

Augustyne tras sufrir la caída en el descenso de la Bonette. Foto: EPA

Augustyne tras sufrir la caída en el descenso de la Bonette. Foto: EPA

El Col de la Bonette es un puerto único en su dureza y belleza. Cerca de 23 kilómetros de ascensión con una pendiente media del 7% y una altitud que pone al limite las capacidades del ciclista. Las numerosas curvas de herradura se van abriendo paso por una inhóspita montaña desprovista de vegetación, en la que la fragilidad del ciclista queda expuesta a los azotes del viento y a la crudeza de la montaña.

El Tour volverá a este gigante alpino,  y a buen seguro dejará imágenes inolvidables que quedarán impregnadas en la retina de todos los aficionados.

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