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El Mesías de la era del espectáculo

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Sagan ganador de Roubaix

Hablar de Peter Sagan es hacerlo de un estilo, de una figura que ha cambiado su deporte  –como Jordan en el baloncesto, Federer en el tenis, Bolt en el atletismo…– más allá de las victorias y los números. El eslovaco (1990, Žilina) dejará el ciclismo de ruta a finales de año para centrarse en el mountain-bike. En esta disciplina con la que comenzó a despuntar buscará su último objetivo, clasificarse para los Juegos Olímpicos de París 2024. Si todo va según lo previsto, en la ciudad de la luz, cerrará una trayectora deslumbrante.

El rey del nuevo ciclismo

Desde su irrupción en la París-Niza de 2010, Sagan se ha convertido en el precursor de uno de los grandes cambios que ha experimentado el ciclismo en la última década. Sin Tourminator –uno de los apodos con los que se conoce al eslovaco–, sin esa forma de entender el deporte de alto nivel como un show, probablemente figuras como Van Aert, Van der Poel, Alaphilippe, Pogačar, Evenepoel no despertarían tantas pasiones ni tendrían tanto impacto. Sagan, con sus feroces demarrajes en todo tipo de terrenos, convirtió la proeza en algo cotidiano. Sembró la semilla de un nuevo capítulo en el ciclismo y decidió darle por título “la era del espectáculo”.

De esta semilla han florecido frutos extraordinarios (mención especial a los cinco citados anteriormente). Corredores que han seguido la estela que marcó Sagan, que han desmentido que este deporte sea “aburrido” (como llegó a declarar el propio eslovaco), que han demostrado que el ciclismo es para aventureros y, sobre todo, para valientes.

En ese 2010, con apenas 19 años en su haber, Sagan se presentó a la París-Niza rodeado de una gran expectación. Venía de ser campeón mundial junior de MTB y subcampeón en el de Ciclocross. En la primera etapa de la Carrera hacia el Sol se metió en la fuga del día con el retornado Lance Amstrong, 19 años mayor que él. Terminó ganando dos etapas y presentando su candidatura como rey del nuevo ciclismo.

Una obra maestra

El ciclista de la mirada amable y de la sonrisa perpetua también es el artífice, con sus locuras y su solidez, de una verdadera obra maestra: 121 victorias, tres Mundiales consecutivos (Richmond 2015, Doha 2016 y Bergen 2017), una París-Roubaix (2018), un Tour de Flandes (2016), 12 etapas del Tour y siete maillots verdes (un récord), cuatro etapas en la Vuelta, dos en el Giro… Es el corredor con más segundos puestos en la historia. En su palmarés también sobresalen sus caballitos para deleite del público en los míticos puertos de los Alpes. En el Tourmalet la gente espera y se agolpa en las curvas para ver subir a los primeros de la general, pero también para ver a Sagan con la rueda delantera levantada saludando a todo el mundo.

Peter Sagan haciendo un caballito en plena contrarreloj del Tour de Francia. Foto: Chris Graythen / Getty Images

Mirando sus números uno puede pensar que se ha cansado de ganar, que le falta motivación y ambición. No creo que se trate de eso. Peter ya ha culminado con creces su cometido. El ciclismo es otro gracias a él. Sagan lo deja porque sabe que su legado está en buenas manos.

Se cierra el telón, se apagan las luces

«Es mi último año en ruta como profesional. Esta temporada disputaré a tope todas las carreras, intentaré lo máximo, alguna clásica, el octavo maillot verde del Tour, todo», anunció Sagan el pasado 26 de enero, justo el día de su 33º cumpleaños, en la víspera de la etapa reina de la Vuelta a San Juan. La estrella del Total Energies terminó la conferencia de prensa diciendo que en 2024, seguirá siendo ciclista, pero que su gran objetivo será clasificarse para la competición de mountain-bike de los Juegos Olímpicos de París.

Tras soltar la bomba, Sagan, vestido con una camiseta de Joker, sube al escenario desde dónde el entregado público argentino le canta el cumpleaños feliz. La imagen de Sagan vitoreado y el simbolismo que ejemplifica su camiseta le definen perfectamente. «Instaura una pequeña anarquía, altera el orden establecido y comenzará a reinar el caos. El caos es justo», dice el Joker en la película El caballero oscuro. Ese caos y esa anarquía le pertenecerán siempre a Peter Sagan.

2 comentarios en «El Mesías de la era del espectáculo»

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